No demos por asegurada una  negociación exitosa del T-MEC.

Economía 11/12/2025.  

Por Enrique Quintana.1 

El proceso podría llevarse a cabo de manera bilateral o trilateral, dependiendo de  los intereses de Washington. 

En México solemos asumir que el T-MEC es un cimiento inamovible de nuestra  integración económica con Estados Unidos y Canadá. 

Pero, los acontecimientos de los últimos días —y especialmente las señales que vienen  de Washington— obligan a matizar esa confianza. 

La carta enviada por más de 500 organizaciones empresariales estadounidenses al  representante comercial de la Casa Blanca, Jamieson Greer, no es un trámite  burocrático: puede verse más bien como una seria advertencia. 

El documento enviado subraya que el T-MEC sostiene alrededor de 13 millones de  empleos en EU y reconoce que, aunque el acuerdo puede requerir ajustes, su  permanencia es esencial. 

La pregunta incómoda es por qué el sector privado estadounidense sintió la necesidad de  emitir semejante demostración de apoyo. 

Si las organizaciones empresariales en nuestro vecino del norte estuvieran convencidas  de que eso es lo que va a suceder, no hubiera sido necesario mostrar de manera tan clara  su respaldo. 

La respuesta del por qué esta necesidad la dio el propio Greer. Ayer, en un evento del  Atlantic Council, reiteró que la visión presidencial es simple y contundente: “Trump solo  quiere acuerdos que sean un buen acuerdo… incluimos un periodo de revisión en el T MEC por si necesitáramos modificarlo, revisarlo o abandonarlo”. En paralelo, añadió que  el proceso podría llevarse a cabo de manera bilateral o trilateral, dependiendo de los  intereses de Washington. 

Estas afirmaciones, sumadas al clima político estadounidense y al arranque de facto de la  revisión del Tratado en 2026, configuran un escenario que México no puede minimizar. 

1 EL FINANCIERO. https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/enrique-quintana/2025/12/11/no-demos-por-asegurada una-negociacion-exitosa-del-t-mec/ 

Analistas del Wilson Center, del Baker Institute y de firmas como Covington Trade han  anticipado lo que ya comienza a asomarse: un proceso negociador largo, tenso y sujeto a  vaivenes políticos, más que técnicos. 

No se trata solo de reglas de origen automotriz o controversias energéticas; se trata de la  redefinición del marco institucional que sostiene más del 80% de nuestras exportaciones. 

Además, la Casa Blanca ha mostrado disposición a utilizar los acuerdos comerciales  como instrumentos de presión en temas laborales, migratorios o de seguridad fronteriza.  Esto significa que la negociación puede contaminarse rápidamente con agendas que  rebasan lo estrictamente económico. Y es probable que lo haga. 

Por eso conviene decirlo sin rodeos: la permanencia del T-MEC, tal como lo  conocemos, no está garantizada. 

México enfrenta hacia adelante meses —quizá más de un año— de incertidumbre. La  carta de las organizaciones empresariales norteamericanas es apenas el primer reflejo de  un debate que crecerá conforme se acerque el proceso formal de revisión. 

Para nuestro país, la estrategia no puede ser pasiva. Se requiere claridad técnica,  diplomacia fina y una narrativa convincente sobre el valor estratégico de la integración  económica. 

También será indispensable el respaldo del sector privado de ambos lados de la frontera y  la presencia de un equipo negociador profesional y cohesionado. 

El T-MEC ha sido un ancla de estabilidad para México durante un periodo de enorme  volatilidad internacional. Su continuidad es vital, pero no está escrita en piedra. Lo que  viene es una negociación compleja, con riesgos reales y un futuro aún incierto. Y  conviene estar preparados desde ahora. 

La Fed y la futura decisión de Banxico 

Aunque creo que la decisión del Banco de México la próxima semana será bajar la tasa  nuevamente en un cuarto de punto, pienso que la discusión al interior de la Junta de  Gobierno será más intensa que en otras ocasiones. 

Aunque la Fed decidió ayer bajar su tasa nuevamente en 0.25 puntos, el disenso  presentado y las proyecciones dadas a conocer muestran quizás una menor disposición  a seguir con la trayectoria a la baja en 2026. 

Puede ser que baje quizás otro cuarto de punto a lo largo de todo el siguiente año —de  acuerdo con las proyeciones—, pero siempre en función de la trayectoria de la inflación. 

Banxico, en la decisión que habrá de tomar la próxima semana, deberá sopesar tanto la  determinación de la Fed como el incremento de la inflación registrado, la resistencia de la  inflación subyacente a bajar y las perspectivas de las primeras semanas del próximo año,  que podrían traer consigo presiones adicionales. 

Creo que cambiará la redacción del comunicado estableciendo como el escenario más  probable una pausa en los ajustes en el arranque de 2026.