La bola de nieve con los aranceles

Los aranceles muy pocas veces logran los efectos deseados (los que sean) y generan  distorsiones en los mercados, incluso con la pura amenaza de su imposición. 

Por Carlos Mena1 

11 de abril del 2025 

Nuevamente estamos tratando de entender exactamente qué efectos tendrán los  aranceles, ahora de 25 por ciento a las autopartes y los vehículos “no estadounidenses”  por parte del presidente Trump. Ya se ha escrito mucho sobre los efectos de estos  aranceles en la inflación, aumento de los costos para las empresas, menor variedad de  productos y el eventual impacto en la inversión extranjera, todo ello muy importante. Poco  se habla, sin embargo, de otro enorme efecto pernicioso de los aranceles que ya estamos  observando y que tendrá efectos más duraderos: la distorsión de los mercados y la  cadena productiva completa al afectarse la competencia, incluso cuando no se apliquen  los aranceles. 

Los aranceles son impuestos que los gobiernos establecen para los bienes importados.  Hay que tenerlo claro, imponer o subir aranceles es igual a incrementar impuestos y por  eso ha sido importante que el gobierno de México no reaccione a los aranceles de  Estados Unidos de manera inmediata con impuestos a nuestras importaciones que  afectarían a los mexicanos. Un think tank estadounidense (Anderson Economic Group) ha  estimado que este nuevo “impuesto” a vehículos y autopartes implicará un sobrecosto de  entre 3 mil 500 y 12 mil dólares por vehículo que acabarán pagando los consumidores en  Estados Unidos. 

En teoría, estos aranceles tienen varios propósitos, entre ellos: protección de la industria  nacional y el atender una supuesta amenaza de seguridad nacional. La realidad es que  los aranceles muy pocas veces logran los efectos deseados (los que sean) y generan  distorsiones en los mercados, incluso con la pura amenaza de su imposición. Más allá de  los conocidos efectos inmediatos de los aranceles, en el mediano plazo, el efecto más  amplio lo lleva la economía en general y las perspectivas de crecimiento económico y  desarrollo de los diferentes países involucrados, al afectarse la dinámica de los mercados.  La competencia interna y externa es fundamental para la eficiencia del mercado y estudio  tras estudio se ha demostrado la relación entre la exposición a competencia externa y la  productividad y eficiencia de las empresas. Cuando las empresas compiten para ofrecer  mejores productos y servicios, mejora la competitividad, mejora la calidad y se reducen  los precios. En ausencia de competencia (en este caso por las barreras y distorsiones que  los aranceles generan) las empresas tendrán menores presiones a innovar y planear en  

1 EL FINANCIERO. https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/carlos-mena/2025/04/11/la-bola-de-nieve-con-los aranceles/ 

términos de comercio global o regional. Los aranceles distorsionan el mercado al alterar  los precios relativos de los bienes y esto puede llevar a una asignación ineficiente de  recursos e incluso a establecer una competencia “desleal” o artificial. 

Se ha comentado que los aranceles pueden ser temporales y que no hay tanto daño en  aranceles que duran poco. Esto es muy discutible. Existe evidencia sobre la dificultad de  regresar las cosas a un estado de competencia, aún cuando se decida remover los  aranceles. Desde los famosos estudios de precios pegajosos (sticky prices) que no se  ajustan rápidamente a la reducción de costos, hasta los problemas de prácticas colusorias  explícitas o implícitas que suelen permanecer en el tiempo, aún ante cambios de las  condiciones del mercado. 

El alterar el comercio entre ciertos países, también podría tener implicaciones en  mercados de otras jurisdicciones y otros podrían verse beneficiados al aumentar sus  opciones de exportación. En la coyuntura específica, si bien Estados Unidos ve a China  como el gran adversario, las medidas contra México, Canadá o Europa podrían acabar  enviando a estos países justo a sus brazos y los mercados chinos tomarían ese vacío  generado por los aranceles americanos. 

Como muchos expertos han demostrado, los efectos finales de los aranceles son muy  difíciles de calcular y raramente afectan a un solo grupo. Sus efectos se van multiplicando  a lo largo de las cadenas productivas y la economía: todos acaban pagando un precio de  un modo o de otro y el equilibro se altera de manera irreversible.