Cofece y el espejismo de las barreras en el e-commerce 

Por Julio García, socio de Datelys 

Imagine un árbitro que pita una falta dudosa, levanta la tarjeta… y después decide  guardarla en el bolsillo. El mensaje es confuso: marca la infracción, pero luego duda y no  actúa. Así fue la actuación de la Cofece en su reciente resolución sobre el comercio  electrónico minorista en México, tras más de tres años de investigación a Mercado Libre y  Amazon. 

El Pleno señaló dos supuestas barreras: la gestión de la Buy Box (u “oferta destacada”) y la  preferencia por soluciones logísticas propias. Sin embargo, al no alcanzarse los votos  afirmativos necesarios, no se impusieron medidas. El resultado fue una resolución  ambigua: reconoce barreras, pero no actúa en consecuencia. 

Según la autoridad, la Buy Box carece de transparencia y la logística propia genera un trato  preferente. Sin embargo, ambas pueden ser vistas como mecanismos de eficiencia. La Buy  Box favorece al vendedor con mejor precio, reputación y cumplimiento, lo que beneficia al  consumidor. Las soluciones logísticas internas aseguran estándares de servicio y  promueven la competencia entre vendedores, no la limitan. Presentarlas como obstáculos  es desconocer sus efectos positivos. 

El problema de fondo es metodológico por una definición estrecha del mercado: es mirar  con una lupa mal calibrada. Los vendedores no dependen solo de Amazon o Mercado  Libre. Levi’s, por ejemplo, vende en esos marketplaces, en sus propias tiendas físicas y  digitales, y en grandes cadenas comerciales. Reducir el mercado a dos vitrinas digitales  ignora la pluralidad de canales y distorsiona la competencia real. 

Los datos también desmienten la narrativa de barreras. Amazon México alberga a más de  27,000 empresas nacionales, de las cuales el 98% son pymes. Para muchas, fue la primera  entrada al comercio formal. Esa presencia no es signo de exclusión, sino de que el  mercado es dinámico, abierto y contestable, donde nuevos participantes pueden ingresar  y competir. 

Mientras la Cofece centraba su atención en Amazon y Mercado Libre, irrumpieron Temu y  Shein con modelos opacos, sin representación clara en México y con cadenas globales  difíciles de rastrear. Esos esquemas —y no las innovaciones pro-competitivas de las  plataformas establecidas— son los verdaderos retos para la política de competencia y la  protección al consumidor. 

La falta de consenso en el Pleno evidencia que la realidad es más compleja de lo que el  análisis supuso. Estamos ante mercados donde lo físico y lo digital se entrelazan, donde la 

logística propia puede verse como innovación o como barrera, según el lente. Regular esa  ambigüedad exige algo más que modelos clásicos: requiere análisis empíricos, enfoque  contextual y humildad institucional. 

La gestión de esta investigación plantea además preocupaciones sobre la coherencia  institucional y el uso adecuado de la política de competencia. Tras invertir recursos  sustanciales en el estudio, la Cofece no logró el consenso necesario para imponer  medidas, no por un impasse técnico, sino por desacuerdos fundamentales sobre la  dinámica del mercado. Ese resultado, lejos de presentarse como un insumo para el trabajo  de la nueva Comisión Nacional Antimonopolio (CNA), debería llevar a reflexionar sobre las  fallas de fondo en el análisis. 

La política de competencia debe entender la realidad de los mercados, no forzarla en  marcos teóricos predeterminados. La Cofece ha construido un legado técnico, pero  decisiones como esta —en las que los propios comisionados discrepan sobre si la  intervención beneficia o perjudica a los consumidores— corren el riesgo de debilitarlo.  Que algunos comisionados concluyeran que el mercado es competitivo y no presentaba  barreras significativas, especialmente ante la exitosa entrada de plataformas chinas y  otros minoristas, sugiere que la teoría inicial del daño nunca estuvo alineada con la  realidad. En esta etapa de transición institucional, la prioridad debe ser demostrar rigor  analítico y responsabilidad regulatoria, no dejar precedentes dudosos; sugerir que una  investigación con debilidades analíticas y sin consensos suficientes sirva como guía para  la CNA sería perpetuar enfoques deficientes en lugar de aprender de ellos. 

Al final, la Cofece pitó una jugada dudosa y luego dejó el partido en pausa. Ese titubeo  genera incertidumbre justo cuando la atención debería estar en los jugadores emergentes  con esquemas opacos. El riesgo es claro: regular espejismos mientras el verdadero partido  se juega en otra cancha.